09/05/08

Caperucita Roja, de Pedro Almodóvar


Penélope Cruz con el pelo a lo garçon y muy rejuvenecida será una madrileña de barrio obsesionada con todo lo francés a pesar de no haber visitado Francia. Llevará a menudo una boina roja por la que todo su entorno la llamará Caperucita. Trabajará en el centro, en la tienda de ropa de su madre, que será Marisa Paredes teñida de morena o Pilar Bardem con el pelo hacia atrás. Del padre no tendremos noticia, por lo que intuiremos que está muerto, que las abandonó, que Marisa/Pilar fue madre soltera, o que Almodóvar ha vuelto a escribir una historia de mujeres sin figuras paternales que le chafen el plan. En la tienda, Caperucita combinará el aburrimiento morrocotudo con la irritación de soportar a clientas tipo Esperanza Aguirre. Las intentará vestir a todas de francesas del celuloide, pero imaginen a Esperaza Aguirre vestida como Jean Seberg (de Iowa, pero tan francesa como el queso gruyère). Su novio será un hombre de esos que están siempre de viaje de negocios, y sólo sabremos de él por conversaciones de Caperucita a través del móvil. En alguna de estas llamadas, entenderá que tiene una amante y a Caperucita le importará un pimiento rojo.

A Caperucita sólo se la verá feliz en el cursillo de lengua francesa al que asistirá por las tardes, cuyo profesor será Gerard Depardieu. La academia de francés será todo un caldo de cultivo para personajes almodovarianos: un gay extremeño de dos metros dj de electropop que estudiará francés para trabajar en la edición de una revista de tendencias de París, un niño prodigio de acento andaluz y Chus Lampreave. Gerard Depardieu les pondrá canciones como Poupée de Cire, Poupée de Son, de France Gall. El dj dirá ‘uy, esa la puse un día en una fiesta en la que estaba Joan Manel Serrat y se puso a bailar que parecía la loca del pueblo’. El niño prodigio se la sabrá al dedillo. Chus Lampreave dirá ‘yo hasta que no le coja el ritmo, la llamaré Puede que Sí, que No’. Caperucita mirará mucho a Gerard Depardieu y se pondrá roja.

A la madre de Caperucita le dará de repente un soplo en el corazón. Medio moribunda en el hospital, le confesará a su hija que su abuela está viva, que tuvo que emigrar a Francia por ser más roja que Caperucita.

En otra de las clases, Gerard Depardieu proyectará el film icono de la nouvelle vague francesa: À Bout de Souffle (Al final de las escapada), de Godard. El dj dirá que mañana mismo se compra un sombrero y se las ingenia para conseguir un bolo en París. El niño andaluz comentará cosas sobre el uso de los primeros planos. Chus Lampreave dirá ‘¿ese no era el chico Martini?’. Caperucita intentará hablar pero se desmayará de la emoción. Al despertar, le confesará a Gerard Depardieu que su madre está a punto de morir y que por eso se ha desmayado. Algunos espectadores la creerán, otros interpretarán que fue por la belleza de la película. Los dietistas y afines pensarán que tiene bajas las defensas y que debería tomar L-Casei Inmunitas.

La madre de Caperucita morirá al día siguiente y Caperucita se decidirá a viajar a Francia para conocer a su abuela. Se lo contará a Gerard Depardieu, y este le ayudará sacándole los billetes por internet en una página de vuelos baratos.

A partir de la llegada de Caperucita a Francia, la película estará rodada en blanco y negro, igual que una película de la nouvelle vague. Caperucita caminará por las calles de París con una cara compleja: felicidad de paraíso encontrado, tristeza de madre muerta. Esto quedará muy bien simbolizado por el blanco y negro, según apuntarán los críticos y el niño prodigio andaluz. Puede que hasta Penélope Cruz nos transmita una puñetera emoción a pesar de su voz de pato a la naranja. Al llegar a la Torre Eiffel, se desmayará de la emoción.

Despertará en una habitación oscura con una vieja a contraluz. ‘Abuela, qué boca más grande tienes’. ‘Es para contarte mejor la verdad’. Ya más iluminado resultará ser su padre, un travesti de tomo y lomo. Citará a Lorca: ‘tuve que escapar de España por culpa del vocablo (maricón)’.

Caperucita, borracha hasta la médula, telefoneará a Gerard Depardieu y le dirá 'cómprate un sombrero, que montamos una escuela de español en París'. '¿Me quieres?, preguntará él. Ella responderá cantando: 'Puede que Sí, Puede que No'.

Tras el estreno, Gerard Depardieu declarará en Le Monde que protagonizar una película como las de nouvelle vague es un sueño. En El País, declarará que trabajar con Almodóvar es un sueño.
En Francia, tirarán una estatua de Napoleón para poner una de Almodóvar. Gerard Depardieu verá cómo le ponen una también a él, en este caso vestido de Napoleón, pero se despertará sudando y le declarará a su mujer que es un sueño.

1 comments:

cynthia dijo...

Este texto ya lo había leido antes y es de mis favoritos, me encanta.