18/12/08

El Ángel Exterminador: interpretación prefigurativa, interpretación alfombrística
























El mismo año en que Cortázar estrenó Historias de Cronopios y de Famas (1962), un lector maño de Casa Tomada estrenó una película en México. El lector maño se llamaba Luis Buñuel, el film mexicano: El Ángel Exterminador. En la ficción de Buñuel, un grupo numeroso de burgueses mexicanos están cenando en una mansión. A la hora prudencial en que los invitados deberían iniciar la retirada para no importunar a los anfitriones, nadie se marcha. Vemos pasar los días y todos siguen allí, sin saber qué fuerza los retiene. Nadie del exterior se atreve tampoco a entrar. Obligados a vivir encerrados sin víveres, los burgueses pierden sus modales, se insultan, se pelean por un chorro de agua, fornican, ven corretear una cabra por el comedor. Buñuel prefiguró el Gran Hermano.


Habréis leído en wikipedias varias que George Orwell profetizó en 1949 (a través de la novela futurista 1984) el sistema mundial actual, que controla nuestros ánimos empleando las nuevas tecnologías. ¿Profecía dicen? Pero si Aldous Huxley había escrito Un Mundo Feliz diecisiete años atrás. Pero si cuando Orwell era solo un espermatozoide el totalitarismo no solo existía sino que ya manipulaba a sus anchas con las nuevas tecnologías (las de su época). Basta ya de reduccionismos cursis y hablemos con una lengua de andar por el Mercadona. 1984 no nos mola por ser profética, nos mola por ser literatura cojonuda. El Ángel Exterminador es cojonuda y, además, prefigurativa exacta, tres décadas atrás, de los reality shows paridos a finales de los 90, vivitos y coleando a día de hoy. Buñuel soltó una metáfora tan bestia que era inevitable que alguien la reprodujera en la realidad. El grupo empresarial británico Endemol, creador del reality show Big Brother en 1997, tomó el nombre (por disimulo o por ignorancia) de la novela de Orwell (british? of course). En su obra de ficción distópica, el Gran Hermano es el ojo que todo lo ve y que domina a los observados. Y ahí terminan las similitudes con el reality. En cambio, ver El Ángel Exterminador es ver el Gran Hermano (sin Mercedes Milá interrumpiendo). Creo que es justo reivindicar que, al padre de los reality shows, deberían haberlo titulado El Ángel Exterminador, como mínimo en España (aunque Buñuel no esperaría guiños de los ingleses y mucho menos de sus paisanos, que compraron el formato y el precio incluía el título). El Gran Hermano (el reality) tiene más de Buñuel que de Orwell. El Ángel Exterminador (la película) ha recibido interpretaciones existenciales, religiosas, marxistas, psicoanalistas, sexuales, surrealistas, ultraístas y greguerianas. Con este texto aporto la interpretación prefigurativa. Mis vecinos del 1ºA me han aportado su interpretación alfombrística.


Escribo "mis vecinos del 1ºA" en plural genérico porque ni los he visto ni sé cuánta gente vive allí. Resulta que Ellos (a partir de ahora los llamaré así) tienen una alfombrilla a los pies de su puerta. De un lado se lee Welcome y del otro See You Soon. La tienen colocada al revés. De esta manera, sé que cuando Ellos se disponen, por ejemplo, a bajar a comprar el pan, se encuentran con un mensaje que pone Bienvenidos, tan reconfortante y hogareño que les impide salir de casa. Y nadie del exterior se aventurará tampoco a entrar en una casa hostil, que en el umbral ya te está despidiendo con un See You Soon. He fotografiado la alfombrilla. No me atrevo a darle la vuelta.