24/03/10

Tommy, Lee, Jones and many more

Docudrama sobre la esquizofrenia en Tommy Lee Jones. Imágenes reales tomadas en los rodajes de sus films más recientes, en las cuales se ve cómo el actor tejano confunde el papel que se le ha asignado con algún otro que interpretó en el pasado. En un western, Tommy Lee Jones entra en la taberna. Pide una hamburguesa triple y un batido de Coca-cola con vainilla para llevar. Estaba en “Los tres entierros de Melquíades Estrada” y creyó estar en “El Fugitivo”.

Entrevistas al propio Tommy Lee Jones, donde confiesa este tipo de deja vus. En alguna escena se aparca el formato documental para decorar la sobrecogedora confesión de Tommy Lee Jones con dramatizaciones breves de las paranoias que relata el actor. Están protagonizadas por el propio Tommy. En un motel de Texas, pega un puntapié a la puerta de una habitación creyendo que va a encañonar a Javier Bardem peinado como el príncipe de Beckelar. Pero al que se encuentra en la penumbra de la habitación es a un astronauta que se quita el casco y avanza hacia la luz del pasillo. Ya iluminado, comprueba que es su viejo amigo Clint Eastwood, que le dice: “que sí, Tommy, que me voy al espacio, que aquí en la Tierra ya no tengo nada que hacer”. De repente Tommy se vio en "Space Cowboys".

La tensión dramática nos aprieta como una soga cuando descubrimos una alucinación de Tommy Lee Jones que se produjo no hacia una película del pasado, sino hacia una película del futuro que todavía no había protagonizado. Unas grabaciones de 1991 con una estética deudora de los 80 donde Steven Seagal se coloca una pequeña bandera de los Estados Unidos en la goma elástica que lleva para atarse la coleta. Acaba de tirotear a un pelotón de militares que se tomaban algo en la cafetería de un barco portaviones. Una cafetería a bordo llena de soldados hasta la propia bandera. Steven Seagal vestido de cocinero los ha fusilado a todos, se ha subido a la barra, ha arrancado la pequeña bandera que colgaba del techo y se la ha puesto en el pelo. Como decir: “Mi coleta es América”. Y Tommy-Lee Jones aparece de no se sabe dónde, en una escena que no le pertenecía, que no figuraba en el guión. Tommy está visiblemente emocionado, tiene los ojos líquidos y le recrimina cosas a Seagal:

“Steven, tírate al mar de una puta vez. Eso es lo mejor que podrías hacer. Convertirte en comida para tiburones. Acabo de sentir que estamos en "El Último Show", la última película de Robert Altman antes de que se muera... y tú estás haciendo el gilipollas”.

Tommy Lee Jones predijo la muerte del maestro Robert Altman 15 años atrás, en el rodaje de “Alerta Máxima”. Las lágrimas analógicas del Tommy Lee Jones del 91 se funden con las lágrimas digitales del Tommy Lee Jones de 2010. Acaba de confesar su locura. Lleva una camisa negra, está sentado en una silla. El fondo también es negro, de manera que la cara arrugada y descompuesta del viejo Tommy viene a ser como una mancha de luz sobre lienzo negro.

"Tommy, Lee, Jones and many more" termina con una grabación del rodaje de “Men in Black”. Tommy, muy elegante con su traje negro, se saca del bolsillo de la americana ese pirulí metálico, esa reproducción de Torrespaña que usa en aquella película para borrar los recuerdos de la gente que ha visto marcianos. Acciona la luz que tiene en la punta, echa un flashazo rojo. Tommy se queda con la mirada perdida, ausente. No se entera de que el director Barry Sonnenfeld, un tipo con una cara que toma lo peor de Lars Von Trier y de Rodrigo Rato, ha gritado “¡Cor-ten!” y le está dando una bronca del demonio a la responsable de script:

“¡Jodida zorra! ¡Esta toma era la buena! ¿Cuántas veces te he dicho que Tommy tiene que llevar las gafas de sol puestas? ¿¿¿Cuántas???”



2 comments:

la abuela bloguera dijo...

A la abuela bloguera le gusta esto

Miguel Noguera dijo...

Menuda PISCINA has construído esta vez. Aquí has sudado la camiseta. Te has despertado con un regalo en los calzoncillos.