20/09/11

CADA NOCHE ESCUCHO TOSER A UN VECINO

Cada noche escucho toser a un vecino. Siempre la misma tos, casi más bestia que humana. Proviene de algún edificio cercano. Parece la tos de un búfalo. No hay noche silenciosa ni olvido completo. Nada perfecto. Cada noche esa tos, idéntico desgarro. Alguno diría: “el eco de la muerte”.

Cada noche intento dar largas al sueño. Cada vez más horas negras en el sueño artificial. Y fumo, joder, fumo. Con el vecino de la tos de búfalo y todas mis identidades juntas. Alguno asociaría: una identidad distinta en cada colilla. Solo que al final es inevitable quedarse dormido, echarse unas buenas risas de sueño, zzzzz.

Dejó de hacerme gracia el fin de semana que pasé en aquella casa de la playa. ¡Maldita porción de paraíso! ¿Por qué tuve que escuchar, apartado de todo, toser a un vecino?