
André Breton, 1930 © Man Ray
Nada más despertarse, lee todos sus mails. Una pregunta desde la bolsa de trabajo online: ¿Quieres ser tallerista de hip-hop? Prepara la cafetera con cierto flow contenido, a lo sensei, zorro viejo de las lecciones hip-hop.
Como decía ayer, hoy practicaremos una incisión, una raja perfecta en el grupo De La Soul. Dejamos a un lado los pedazos de samplers, retales musicales, mantel cosido con otras servilletas y nos ponemos... ¡manos a las letras! Meneadlas fuerte. Oh, sí, con ardor, odiaremos con desmesura a los críticos, espuma, espuma, tipejos contagiosos de pestes bubónicas que se ponen de acuerdo para etiquetar, oh etiquetas, cuán pegajosas, decir que los tres figuras de Long Island son autores de canciones de aire surrealista. Pero, ¿tienen ellos razón, hermanos? –acabo de llamarles hermanos por respeto al código del correcto rapero pero creo que he sonado como un capellán, de seguir por esta línea se me suben a las barbas en menos que cantan céspedes–. Y bueno, ya habéis escuchado 'Me, Myself & I'. Pieza popular caleidoscópica. Oyente virgen, pongámonos en su estado, mareado, noqueado ante la exploración multiforme del tema del yo, desplazamiento a velocidades imposibles para el ojo humano, rumbo al sujeto que encontramos ya, sin ir más lejos, en Kafka, amigo blanco, amigo checo, un buen chico. Yo represento: ¿son kafkianos De La Soul? Dirán los pestilentes que no, que no y tres veces negarán. Son surrealistas, no más. Así representó André Breton, homo surrealitens: «Las bellas ventanas abiertas y cerradas, suspendidas de los labios del día, las bellas ventanas en camisa, la bellas ventanas de cabellos de fuego en la noche negra, las bellas ventanas de gritos de alarma y de besos». ¿Sois vosotros capaces de ver ventanas de Breton en los espejos narcisistas de la marca De La Soul? O, qué diantre, ya que estamos, vamos a empantanarnos hasta el borde de nuestra epidermis. Respiro. Lo digo: ¿sois capaces de ver ventanas de Breton en ventanas web, en vuestros morros, en la pantalla de vuestro ordenador? Por cierto, chico de los pelos como ortigas, no veo saludable que te pases la clase besando con lengua tu MacBook. Hay cosas que mejor en privado, machote.
Abandona la idea. Elimina el correo. El café ya está a punto.
Marcos Jávega